Ministro a la defensiva

 Las primeras conclusiones de la Comisión de Paz indicaron que “no fue accidental. Es homicidio en persona protegida o ejecución extrajudicial”

 


Kenneth Burbano Villamarín. Director Observatorio Constitucional Universidad Libre @kennethburbanov

Diferentes versiones han sido entregadas a los medios de comunicación por parte del Ministro de Defensa, Guillermo Botero, a raíz de la muerte del excombatiente de las Farc, Dimar Torres, a manos de un cabo del Ejército en Norte de Santander.

 

“En la refriega se disparó el fusil, esta persona quedó herida y posteriormente falleció. Suena que en una lucha cuerpo a cuerpo los disparos son a corta distancia”, dijo el funcionario inicialmente.

 

De igual manera aseguró un día después que “el fusil estaba “en modo ráfaga” cuando se presentó el supuesto forcejeo, y que por eso salieron varias (municiones) en seguidilla”.

 

En otra entrevista expresó “si hubo homicidio, tuvo que haber alguna motivación”.

 

Teniendo en cuenta las diferentes versiones sobre este homicidio, que se registró la semana pasada en zona rural de El Catatumbo, la vicepresidente del Senado Ángelica Lozano, del Partido Verde, enfatizó que Botero Nieto “no es una persona idónea para el cargo y es un peligro para el país que esté a cargo de las Fuerzas Militares”, por lo que esperan que si no dimite a la jefatura de la cartera, radicarán la moción de censura.

 

Ante este panorama, Fabián Sanabria, Doctor en Sociología y docente de la Universidad Nacional de Colombia, considera que “evidentemente la moción de censura es justa y necesaria sobre todo que independientemente del color político haya conciencia de que un ministro no puede encubrir bajo una falsa versión, o bajo una versión amañada, un asesinato, eso es gravísimo”.

 

De igual manera, asegura que si los del partido de Gobierno con sus alianzas (con aquellos que de algún modo participan de este gobierno) permiten que esto no prospere, “en este caso serían cómplices los partidos que estén en contra de la moción de censura” y del retorno de un tiempo muy oscuro para Colombia donde hay violaciones a los derechos humanos, atentados flagrantes contra los ciudadanos y atrocidades como las que se cometieron contra el reinsertado, que no se justifican bajo ningún punto de vista.

 

En este mismo sentido, Luis Fernando Ramírez, vicerrector de la Universidad de La Salle piensa que sin duda hay que reconocer que hubo una ligereza en las primeras declaraciones del Ministro de Defensa, que de alguna manera se entendería que “fueron encubriendo un hecho delictivo y sin constatar la debida forma de la participación de los militares en ese hecho”.

 

Además, frente a la opinión pública de alguna manera genera una alta desconfianza y, “si ello genera revivir momentos como los falsos positivos, pues en estos momentos se ameritaría una moción de censura por lo menos para que el Ministro de Defensa tuviera una mayor preparación no solamente frente al manejo de las tropas, sino también frente a las declaraciones que da sobre hechos que involucren a sus dirigidos”.

 

 

Durante el gobierno del presidente Iván Duque, esta sería segunda vez que uno de sus ministros se enfrentaría a una moción de censura.

 

Kenneth Burbano Villamarin, director del Observatorio Constitucional de la Universidad Libre, considera que “la moción de censura es un mecanismo de control político para requerir y emplazar a los ministros y otros altos dignatarios del gobierno, a quienes se les cuestiona o acusa por incumplir o trasgredir asuntos relacionados o funciones propias del cargo. Aunque la prosperidad de la moción es difícil, ya que su aprobación requiere del voto afirmativo de la mitad más uno de los integrantes de la Cámara que la haya propuesto; y en términos políticos casi imposible cuando acompañan al presidente mayoritariamente los partidos, es necesario que se hagan este tipo de controles”.

 

Sin embargo, precisa Burbano Villamizar, en el caso de ministro de Defensa, “es un funcionario cuya gestión es bastante discutible, en especial por sus posturas de rechazo a la protesta social; y con respecto a los continuos asesinatos de líderes sociales y exintegrantes de las Farc, no ofrece garantías, ni se advierten medidas de fondo para que esto no ocurra”.

 

En este mismo sentido, David Murillo, docente de Derecho de la Universidad Libre, piensa que la medida es correcta porque el ministro Botero no tiene las competencias y lo ha demostrado con creces y “de hecho, la manera irresponsable y apresurada como suele responder, como en este caso del asesinato de Dimar Torres, y la forma en la que él suele actuar, no es prudente que esté en esta cartera”.

 

 

Sobre la posibilidad que la moción de censura tenga algún efecto, Murillo dijo que esa herramienta “tiene problemas desde su estructuración, en la medida en que pide un umbral muy alto de mayoría absoluta de la cámara que lo promueva, en este caso en el Senado, por tanto se necesita la mayoría absoluta que es la mitad más uno de sus integrantes; es muy difícil, sin embargo las quejas son bastantes grandes y podría ser la primera moción de censura que prospere”.

 

Para Ramírez, “hay dos momentos que se están viviendo, uno es la posición mayoritaria en el Congreso de oposición al gobierno y eso generaría una situación un poco diferente frente a la moción de censura y otra, que sería la más diplomática, es que el presidente que está hablando de nuevo gabinete opte por el relevo del ministro, porque no ha demostrado la capacidad suficiente frente a lo que está pasando”.

 

 

El ministro de Defensa, Guillermo Botero, le salió al paso a las críticas que ha recibido desde diferentes sectores, luego del asesinato de Dimar Torres, quien murió el pasado 22 de abril en Convención, Norte de Santander, y quien hacía parte de los desmovilizados de las Farc.

“Yo no tengo por qué renunciar, yo no estoy involucrado en ningún hecho y he manejado todos los asuntos con total y absoluta transparencia”, dijo Botero.

 

El alto funcionario aseguró que “los integrantes de la Fuerza Pública tienen que ser personas impecables en su comportamiento, en su actitud y la observación de la ley y los derechos humanos como primera norma para ser parte integral del Ejército de Colombia”.

 

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